Una amiga egipcia, súbitamente futbolera, me manda memes que celebran la derrota de la selección argentina porque implica “una victoria de la causa palestina”. Es una bandera política que comparto, claro, pero le explico que, según me cuentan otros amigos, la realidad es distinta: fue el gobierno de Milei, sionista y todo como es, el que apostó a la caída de la scaloneta, con el objetivo módico de esmerilar al Chiqui Tapia. Mi amiga egipcia no tiene idea de quién es el Chiqui Tapia y tampoco logro hacerle entender que, hasta hace una semana, se decía que los que querían hacer perder a la selección eran los kirchneristas resentidos, que odiaban a Messi por libertario y ahora lo aman desde que abrazó, micrófono mediante, a los argentinos que no llegan a fin de mes.