Pedro Juan Gutiérrez, autor de la polémica “Trilogía sucia de La Habana”, defiende una escritura sin adornos que refleje las marcas de la existencia cotidiana.

El escritor cubano, reconocido tanto por su poesía como por su narrativa, se caracteriza por un estilo directo que rechaza la sobrecarga ornamental y la tendencia a embellecer todo con clichés populares. Su obra busca, ante todo, la autenticidad y la confrontación con la realidad que le rodea.

Gutiérrez critica lo que denomina “complicación barroca” y se opone a la práctica de añadir elementos superficiales, como el merengue, a cualquier contexto literario. Para él, la literatura debe ser un espejo de las experiencias vividas, sin filtros ni artificios que diluyan su fuerza.