La anteúltima poda “obligada” de la inversión del Estado en todo lo social viene generando reacciones en cadena exigiendo que el Estado no siga condenando a su propio pueblo a transitar por situaciones cada vez más hirientes y desgarradoras. Se trata de las mayorías de la sociedad que forman el conglomerado de víctimas perdedoras del modelo inhumano y antinacional que afecta a los sectores humildes, a la clases medias y a los mismos cimientos de la nación, ya que están ejecutando el remate de nuestras riquezas científicas y culturales.



