“Que Lucas pudiese correr no era sencillo; por eso cuando se subió por primera vez al karting, se me caían las lágrimas”, dice Mauricio Tomasi, el padre del primer piloto con síndrome de Down en Argentina y en el mundo, en conseguir la licencia médica nacional que lo habilita a gestionar la deportiva en todas las federaciones del país y a competir oficialmente, un hito mundial que demuestra que la inclusión es posible.