El reciente estreno surcoreano sorprende con una acción trepidante a pesar de una trama poco novedosa.
La película, ambientada en un futuro cercano, se apoya en secuencias de alto voltaje y efectos visuales que mantienen al espectador al borde del asiento, compensando la falta de originalidad en la historia.
Criticos destacan que, aunque el guion recurre a clichés del género, la dirección y el ritmo frenético logran ofrecer una experiencia de entretenimiento intenso, consolidando al film como una opción atractiva para los amantes del horror y la adrenalina.



