Vamos a duelar al Indio, incluso sin pensar en eso, o pensando con las entrañas. Su muerte parió un reencuentro social, poético, político, urgente, desmedido como el dolor que atravesamos en este país, y nos toca hacer algo con eso. Del cielo no cae maná sin un propósito. Y en América Latina, cuando la política está revuelta, las respuestas las da la cultura popular. Por eso el fascismo la odia.



