En el último Grand Slam del calendario, la falta de Jannik Sinner y la vuelta de Carlos Alcaraz dejan a los tenistas de Argentina con oponentes complicados desde la primera ronda.
El US Open, que cierra la temporada de majors, se presenta como un reto para la delegación argentina, ya que ninguno de sus representantes cuenta con el respaldo de Sinner, quien no participará. Por otro lado, el regreso al circuito de Alcaraz eleva el nivel de la competición, obligando a los jugadores locales a enfrentar rivales de gran calibre desde el inicio.
Los tenistas argentinos deberán prepararse para encuentros exigentes en su debut, pues el sorteo ha colocado a varios de ellos contra adversarios con experiencia y buen ranking, lo que complica sus posibilidades de avanzar en el torneo.



