El jabalí europeo avanza rápidamente por el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, generando pérdidas en la agricultura, deterioro del suelo y riesgos para la salud pública.
En los últimos meses, la presencia del animal salvaje se ha intensificado en zonas rurales, provocando daños considerables en los cultivos de maíz, soja y trigo, así como en la biodiversidad local al competir con especies nativas.
Además de los impactos económicos, la proliferación del jabalí implica un aumento de los riesgos sanitarios, ya que el animal puede transmitir enfermedades a ganado y a personas que entren en contacto con sus excrementos o carne.



