La entrada es escenográfica: una recepcionista con sombrero gauchesco que recibe con copa de espumante y un bizcochito de grasa con rodaja de salame por encima. Sobre una mesa, aparecen cortes de carne, embutidos frescos, salazones. El chef a cargo, Juan Carlino, señala y explica: “Son carnes de novillos Angus, que maduramos unas semanas. Y en la búsqueda de aprovechar todo el animal, hacemos otros productos, todo casero: cecinas, salames, chorizos, morcillas”, cuenta. El lugar se llama Gaucha y es un nuevo y ambicioso restaurante dedicado al asado y los sabores argentinos.