Los sondeos dan la victoria a la oposición socialdemócrata en Suecia

Los socialdemócratas fueron la fuerza más votada, con el 28% de los sufragios y 99 escaños. Les siguen los Moderados, que obtuvieron el 19,9% y 70 diputados, mientras que el ultraderechista Demócratas de Suecia se sitúa como tercera fuerza con el 17,7% de los votos y 63 escaños.

El recuento en la noche electoral en Suecia se hizo muy largo en unas votaciones muy ajustadas. Los socialdemócratas ganaron las elecciones en unos comicios en que estaba en juego que la ultraderecha entre por primera vez en un gobierno del país escandinavo, un escenario que no se puede aún descartar.

Con el 94% de los votos escrutados, y con una participación del 78,8%, los socialdemócratas fueron la fuerza más votada, con el 28% de los sufragios y 99 escaños. Les siguen los Moderados, que obtuvieron el 19,9% y 70 diputados, mientras que el ultraderechista Demócratas de Suecia se sitúa como tercera fuerza con el 17,7% de los votos y 63 escaños.

Este resultado deja una ventaja extremadamente estrecha para el bloque progresista, que suma el 49,3% de los votos, frente al 49,1% de las formaciones conservadoras. Esta diferencia tan ajustada hace que el reparto definitivo de mayorías aún pueda cambiar con el escrutinio del voto exterior, cuyos resultados no se conocerán hasta el próximo miércoles. Según la televisión pública SVT, apenas 20.000 votos separan actualmente a ambos bloques.

Los socialdemócratas de Magdalena Andersson plantearon las elecciones como una defensa frente a la posible entrada de la ultraderecha en el gobierno del país nórdico, con el lema de campaña “Vota por alguien que no tenga ideas extremistas”. Pese a imponerse en las urnas, los socialdemócratas firmaron su peor resultado electoral de la historia, con una caída de 2,7 puntos porcentuales respecto a 2022, cuando el partido ya había sufrido un importante retroceso. Aun así, la formación mantiene su condición de fuerza más votada del país y queda en disposición de intentar formar gobierno, en un escenario europeo en el que los partidos socialdemócratas fueron perdiendo terreno e influencia.

Retroceso de la extrema derecha

Por su parte, el partido de ultraderecha Demócratas de Suecia, que aspira a entrar en el próximo ejecutivo si el bloque conservador logra finalmente reeditar la mayoría, sufrió el primer retroceso electoral desde su entrada en el Parlamento en 2010. El cordón sanitario que los partidos suecos habían mantenido en anteriores elecciones frente a la ultraderecha se rompió por completo y ahora Demócratas de Suecia ya es aceptada por todas las formaciones del bloque conservador para formar un gobierno.

Hace cuatro años, SD consiguió por primera vez más votos que los conservadores tradicionales (Moderados), situándose como segunda fuerza en el Parlamento. En estas elecciones, el líder ultra Jimmie Åkesson expresó que el objetivo era obtener un número de cargos ministeriales “proporcional” a sus resultados en las votaciones.

SD, considerado como un partido populista, nacionalista y xenófobo, ya tuvo un peso muy importante en la política sueca en los últimos cuatro años, ya que su apoyo sostuvo externamente el Gobierno de Kristersson, formado por Moderados, Demócrata Cristianos y Liberales. La huella de SD se hizo especialmente visible en el endurecimiento de las políticas migratorias y de seguridad, dos de los principales frentes del giro conservador que experimentó Suecia en los últimos años.

El bloque de izquierda llega dividido

“Mi mensaje es claro, los socialdemócratas siempre estaremos listos para asumir la responsabilidad del resultado. Parece que será muy ajustado, pero ahora vamos en cabeza y si se mantiene así, Suecia tendrá un nuevo gobierno”, dijo la líder de ese partido, Magdalena Andersson.

Andersson es presidenta de los socialdemócratas desde 2021, cuando sucedió al veterano ex primer ministro Stefan Löfven, con quien había desarrollado buena parte de su carrera política. Antes de asumir la presidencia del partido, Andersson había sido ministra de Finanzas y, posteriormente, se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra de Suecia. Las encuestas la señalaron desde hace tiempo como la futura primera ministra, pero hasta ahora evitó hablar de futuros pactos de gobierno, ya que desconfía del Partido de Izquierda como socio de gobierno.

Esta formación, liderada por Nooshi Dadgostar, mejoró sus resultados hasta convertirse en la cuarta fuerza del Parlamento, con el 8,1% de los votos. Durante la campaña, el Partido de Izquierda puso el foco en el refuerzo de los servicios públicos y en una mayor presión fiscal sobre los más ricos como forma para combatir la desigualdad. A la vez, la formación cuestionó el giro en la política migratoria de los socialdemócratas, cada vez más restrictiva.

Más allá de este asunto, para conseguir una mayoría en el bloque progresista también hace falta el apoyo del Partido de Centro (7,1% de los votos), de carácter liberal y agrario, que durante la campaña se negó con rotundidad a colaborar con el Partido de Izquierda. Otro partido que integraría el bloque profresista es el del Medio Ambiente, que logró el 6,1 % de los votos. Si se confirma que obtuvieron la mayoría para gobernar, se prevén unas negociaciones complicadas.

El hasta ahora primer ministro, Ulf Kristersson, admitió que el resultado puede llevar a unas negociaciones “complicadas”, pero dijo que, independientemente de qué bloque gane, está dispuesto a explorar todas las opciones.