Es horrible eso de mata-mata para definir los partidos de eliminación directa, pero este fue uno de esos enfrentamientos que justifican aquel lugar común que dice que no son aptos para cardíacos. Y casi te matan de un infarto. En el rendimiento general, el cuadro clínico muestra picos altísimos y caídas pronunciadas, y en las actuaciones individuales, también pasó algo parecido.