El presidente Lula ha impuesto una medida provisional de 120 días que prohíbe las apuestas en línea, generando críticas de los clubes con altos ingresos provenientes de esas plataformas mientras esperan la aprobación del Congreso.

Los conglomerados que gestionan plataformas de juego digital, los cuales reportan importantes beneficios económicos, han manifestado su desacuerdo frente a la restricción anunciada. Argumentan que la medida, aunque temporal, afecta gravemente sus operaciones y la recaudación asociada.

La normativa permanecerá en vigor durante cuatro meses, tras los cuales deberá ser revisada y, de ser necesario, ratificada por el legislativo para convertirse en una regla permanente.