La escritora Mafe Moscoso, autora de “La Santita”, combina saberes andinos y ritos indígenas para retratar entornos de crisis ambiental, empleando un estilo diminutivo que busca provocar al lector.

En su novela, Moscoso entrelaza la cosmovisión de los Andes con ceremonias tradicionales, situándolas en paisajes marcados por la destrucción ecológica. Esta fusión pretende mostrar la vulnerabilidad de los ecosistemas y la resistencia cultural ante la adversidad.

La autora explica que el uso deliberado del diminutivo es una herramienta radical: “Si el lenguaje incomoda, significa que está cumpliendo su función”. Con esta técnica, busca sacudir la complacencia y poner en evidencia la desobediencia que considera esencial en los territorios periféricos.