Mariana Enriquez sobre la historia completa de los Redonditos de Ricota

El recuerdo es tan claro y vívido que parece irreal, no queda registro de mucho más. Era de noche, no muy tarde, en La Plata; una esquina del centro de la ciudad y a mi alrededor muchos otros chicos de mi edad, 14 o 15 años, un poco más algunos, todos tomando cerveza y esperando que algún tarjetero nos diera un pase con descuento para ir a una disco; éramos menores, ir a bailar significaba arriesgarse a alguna razzia pero las razzias eran parte del asunto y correr de la policía era normal, esperable, lo que nos había tocado, la única realidad.