El regreso del exministro de Economía, Sergio Massa, reaviva la disputa interna entre Axel Kicillof y Cristina Fernández, mientras la inseguridad ciudadana impulsa la agenda oposicionista.
La reaparición de Massa en la escena política genera un nuevo punto de inflexión: su presencia obliga a los líderes del oficialismo a redefinir alianzas y a enfrentar las exigencias del electorado, que cada vez muestra menos tolerancia tanto a la gestión de Cristina como a la visión frentista de Kicillof.
En este contexto, la oposición aprovecha la creciente sensación de inseguridad para fortalecer su discurso, presentándose como la única alternativa capaz de ofrecer soluciones concretas, mientras que el oficialismo intenta equilibrar sus distintas facciones para evitar una fractura que pueda costarle votos en los próximos comicios.



