Al cumplirse 50 años del golpe militar, la ausencia del exmandatario se vuelve un obstáculo que busca amedrentar a quienes podrían ofrecer testimonio.
El aniversario medio centenario del golpe de Estado marca un punto crítico para la reflexión sobre los caminos recorridos por la democracia y la historia reciente del país. La figura de López, cuya desaparición se mantiene sin explicación, se ha convertido en un símbolo de la impunidad que persiste.
Expertos y familiares afirman que la falta de información y la supresión de pruebas buscan generar miedo entre quienes podrían aportar testimonios clave, dificultando así la búsqueda de verdad y justicia en torno a los hechos de aquel periodo.

