El gobierno nacional dio un nuevo paso, de la mano del Ministerio de Seguridad, en la construcción de la idea de los migrantes como enemigo interno. Mientras el cuadro social empeora, los salarios se encojen, los escándalos de corrupción se multiplican y encienden alarmas entre sus propios aliados, la administración libertaria reincide en el clásico de la derecha autóctona de estigmatizar a los extranjeros e inventar un problema para justificar luego el uso del aparato punitivo. El nuevo capítulo de esa saga es el anuncio de la creación de un Programa de Seguridad Migratoria, oficializado mediante la Resolución 551/2026 de la cartera que conduce Alejandra Monteoliva, publicado ayer en el Boletín Oficial, que comenzará con la creación de Unidades de Seguridad Migratoria en las cuatro fuerzas de seguridad federales: Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

