La ola de críticas en redes sociales que busca desprestigiar a la Argentina tiene un responsable: Javier Milei. Su modelo de país neocolonial y extractivista, junto con una política exterior que aisló a la Argentina en los organismos multilaterales y la alineó con Estados Unidos e Israel en votaciones clave, como las vinculadas al rechazo a la esclavitud y al genocidio en Gaza, alimentó buena parte de los señalamientos que distintos sectores del progresismo internacional dirigieron contra el país durante el Mundial de fútbol. Tres días después de la final, Milei respondió a esos cuestionamientos con un mensaje. “Ahora el mundo va a ver donde puede llegar un país lleno de argentinos”, escribió en Instagram. En paralelo, el legislador Agustín Romo presentó un proyecto para arancelar el acceso de los extranjeros a los hospitales y a las universidades públicas en la provincia de Buenos Aires. Una iniciativa que el oficialismo quiere replicar en el plano nacional y que refuerza los discursos de xenofobia y racismo que circulan en las redes y que forman parte de la campaña de deslegitimación que sufre el país.