El presidente Javier Milei insinuó que cerca de 30.000 inmigrantes podrían representar un riesgo para la seguridad del país, mientras que el vocero de la Casa Rosada, Santiago Ravier, trató de precisar el sentido de esas declaraciones.
Durante una entrevista, Milei señaló la existencia de “infiltrados de otras naciones” que, según él, estarían intentando socavar el modelo económico argentino. No ofreció datos concretos ni nombres, limitándose a describir a esos individuos como una potencial amenaza para la seguridad nacional.
Ante la polémica generada, Ravier explicó que la referencia del presidente alude a personas que podrían comprometer la integridad del Estado, aunque admitió que no se habían proporcionado detalles específicos sobre quiénes serían o bajo qué criterios se los clasificaría como “terroristas” o “infiltrados”.



