Javier Milei se aferra a cualquier provocación que le haga recuperar centralidad en la agenda política. Como en otras épocas, el Presidente busca sacar rédito de la supuesta “campaña antiargentina” que él denuncia desde que la selección argentina perdió la final del Mundial con España. A las acusaciones de que este sería un país racista, el libertario respondió con un libreto propio del patrioterismo: un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que impide el ingreso y excluye de la residencia a quienes emitan mensajes hostiles contra cualquier ciudadano argentino. Organismos de derechos humanos y expertos denuncian la ilegalidad de la norma y la voluntad de hacer de las personas migrantes un chivo expiatorio de un Gobierno que no logra remontar en las encuestas y que empieza a quedar expuesto, ante la opinión pública, por su sumisión frente a las potencias extranjeras.