Decenas de miles de manifestantes se concentraron para rechazar la nueva Ley de Financiamiento Universitario, pero la marcha se vio interrumpida por violentos choques entre grupos encapuchados y fuerzas policiales.

La concentración comenzó de forma pacífica, con estudiantes y docentes recorriendo las principales avenidas de la ciudad para exigir la derogación del proyecto de ley que, según ellos, vulnera el acceso a la educación superior. A medida que avanzaba la marcha, los organizadores mantuvieron discursos y consignas que denunciaban el aumento de los costos universitarios.

Sin embargo, el clima se tornó tenso cuando surgieron enfrentamientos entre manifestantes encapuchados y efectivos de la policía. Los choques derivaron en detenciones y uso de la fuerza, lo que provocó la interrupción de la marcha y la dispersión de varios grupos de protestantes.

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