La implementación del banco de horas comenzó a tomar forma en la industria argentina con el primer acuerdo alcanzado bajo el nuevo marco de la reforma laboral. La empresa Mirgor, dedicada a la fabricación de electrónica y autopartes, firmó junto al sindicato Smata un convenio para aplicar este mecanismo en sus plantas de Garín y Baradero, marcando un antecedente que podría extenderse a otros sectores productivos.