El avance de la Selección modifica los hábitos de gasto de los argentinos. Mientras crecen las ventas de cerveza, televisores, indumentaria deportiva y servicios de delivery, otros rubros como el cine, el teatro o el comercio electrónico pierden protagonismo. En un contexto de ingresos ajustados, el torneo no impulsa un aumento general del consumo, sino una reasignación del presupuesto familiar hacia los productos y servicios asociados al clima futbolero.