Tres policías declinaron ayer ante la acusación penal y aceptaron condenas en juicios abreviados por su participación en la trama de corrupción vinculada al desvío de fondos destinados a la carga de combustible de patrulleros de la Unidad Regional II, una investigación que tiene en la mira a exjefes policiales, mandos operativos y dueños de una estación de servicio, y que escaló hasta considerarse uno de los procesos judiciales más relevantes sobre corrupción institucional en Santa Fe.



