
Un nuevo estudio propone que el pintor contempló y representó la configuración celeste visible en julio de 1889 desde una localidad francesa, un mes más tarde de lo que se creía y contra interpretaciones anteriores.
La noche estrelladade Vincent van Gogh es quizá la representación del cielo nocturno más famosa de la historia del arte. Durante años, los expertos se hicieron una gran pregunta: ¿pintó el genio neerlandés un cielo real o la composición es fruto de su imaginación? La hipótesis tradicional, a partir de las cartas a su hermano Theo, sostiene que se inspiró en el firmamento del 19 de junio de 1889 sobre el asilo de Saint-Rémy y que se tomó algunas licencias.
Ahora, un equipo liderado por el investigador coreano Elijah Jeong-hyun Kim, combinó simulaciones astronómicas, registros meteorológicos históricos y cartas de Van Gogh para proponer una nueva hipótesis que elimina las discrepancias anteriores: según ellos, lo pintó un mes más tarde, el 22 de julio, mientras contemplaba una configuración muy específica del cielo.
Una noche muy disputada
Los detalles se ofrecen en un artículo publicado este jueves en la revista Scientific Reports, en el que mediante métodos estadísticos y revisión del registro histórico los autores defienden que Van Gogh no distribuyó las estrellas al azar ni por mera improvisación. En concreto, concluyen, reflejó el cielo sobre Saint-Rémy antes del amanecer del 22 de julio de 1889, cuando la delgada luna creciente, Venus y el cúmulo de las Híades en Tauro aparecían alineados exactamente en el campo de visión del pintor.
'La noche estrellada' de Van Gogh, en el Museo de Arte Moderno de New York
A partir de su análisis detallado, los científicos aseguran que las cinco estrellas centrales del lienzo coinciden con precisión matemática con la estructura en forma de «V» del cúmulo de las Híades, en la constelación de Tauro. De confirmarse esta interpretación, descartaría la hipótesis formulada en 1984 por el historiador Albert Boime, quien planteó que Van Gogh había representado la constelación de Aries al amanecer del 19 de junio de 1889. Los autores creen que Aries es una identificación insostenible —sus estrellas eran demasiado tenues para apreciarse con la luz del alba— y encuentran una coincidencia exacta con la Luna representada, que en la interpretación anterior se atribuyó a una licencia artística por la falta de coincidencia.
El equipo también dice haber desmontado el principal obstáculo histórico para esta fecha —la creencia de que el pintor estaba incapacitado por un grave brote psiquiátrico— ya que sus cartas indican que la crisis inicial duró solo “un día o dos”. Además, los registros meteorológicos de la Provenza sugieren que el cielo nocturno en julio de 1889 habría estado lo suficientemente despejado como para observar dicha disposición astronómica. Las afirmaciones del artista sobre el calor sofocante y el canto constante de las cigarras en las cartas también encajan con los 18 días por encima de los 30°C que se registraron en julio de aquel año, frente a las jornadas más frescas de junio.
Comparación de los patrones estelares en el cuadro de Van Gogh con el cielo real.
Para asegurarse, Jeong-hyun Kim y su equipo identificaron el campo de visión del pintor en un cuadro pintado un año antes, Noche estrellada sobre el Ródano(1888), con fotografías tomadas en el lugar. Esta comprobación sirvió para probar si el método de análisis geométrico funcionaba en un lienzo cuyo emplazamiento real en Arlés está perfectamente documentado. Esto les permite interpretar que Van Gogh representó fielmente el cielo al menos en otra obra y validar, según ellos, la fiabilidad de su método matemático antes de aplicarlo a La noche estrellada. “Espero que este trabajo impulse una mirada renovada y multidisciplinaria sobre la secuencia y los métodos de trabajo de las pinturas de Saint-Rémy”, afirma Kim. “Nuestra conversación con los otros cielos de Van Gogh sigue en marcha”.
Interpretación forzada y sin certezas
A pesar del entusiasmo de los autores, algunos de los especialistas en arte y astronomía consultados por elDiario.es creen que las pruebas presentadas no son suficientes. A juicio del astrofísico y divulgador Javier Armentia, por ejemplo, el estudio no demuestra que Van Gogh observara exactamente ese cielo. “Como en otras reconstrucciones, una cosa es encontrar una configuración que encaje y otra probar que fue la que inspiró al pintor”, asegura. “La ciencia afina la hipótesis, no convierte una interpretación en certeza”.
Una cosa es encontrar una configuración que encaje y otra probar que fue la que inspiró al pintor. La ciencia afina la hipótesis, no convierte una interpretación en certeza
Javier Armentia
— Astrofísico y divulgador
Para Monserrat Villar, especialista del CSIC, las obras de arte tienen innumerables capas de significado y admiten múltiples lecturas. “Con cada nueva mirada es como si utilizáramos un par de gafas diferente, capaz de revelar aspectos que de otra manera permanecerían ocultos”, señala. En su opinión, este estudio es un ejemplo muy interesante de cómo la astronomía (también la meteorología) pueden contribuir al estudio de una obra de arte y, en cualquier caso, enriquece el abanico de interpretaciones la obra.
Noche estrellada sobre el Ródano, de Vincent van Gogh (1888).
Miguel Querejeta, astrofísico e investigador en el Observatorio Astronómico Nacional, cree que es un artículo muy atractivo, pero le ve algunas debilidades y contradicciones. Por un lado, la obra anterior que toman como referencia (Noche estrellada sobre el Ródano) “lo que demuestra es que Van Gogh no está pintando una fotografía de cómo se ve el cielo, sino que está utilizando un patrón para él conocido, que es la osa mayor”. Por otro lado, cree que los autores eligen un subconjunto de estrellas de forma caprichosa para justificar sus conclusiones. “Porque, además, si uno mira al cielo de forma más amplia, esa parte de la constelación de Tauro no destaca”, advierte.
Para Querejeta, si el artista se inspiró en un día concretísimo, el 22 de julio de 1889, lo lógico sería que Venus estuviera en la posición correcta respecto al cúmulo de las Híades, y no lo está. “Venus está debajo del cúmulo, mientras que en el cielo real del 22 de julio de 1889, Venus estaba a la izquierda”. En su opinión, sería mucho más razonable interpretar que lo que está haciendo Van Gogh es inspirarse en un cielo real, pero “no estaba necesariamente intentando reflejar con fidelidad el cúmulo de las Híades”.
¿Por qué nos cuesta creer en la posibilidad de que la imaginación jugase un papel clave en la creación de una de las obras más famosas del arte occidental?
Inés Pérez Teresa
— Historiadora del arte
No es la primera vez que se intenta calcular la fecha exacta en que se puede haber querido representar un cielo estrellado, apunta la historiadora del arte Inés Pérez Teresa, aunque, la respuesta rara vez nos aporta un conocimiento más profundo de la obra. “¿Por qué nos resulta tan importante poder demostrar de manera matemática la voluntad artística?”, se pregunta. “¿Es necesario comprender a través de fórmulas las ideas del pintor holandés? Quizá sería más interesante plantearnos por qué nos cuesta creer en la posibilidad de que la imaginación jugase un papel clave en la creación de una de las obras más famosas del arte occidental”.
A pesar del análisis detallado, Javier Armentia cree que persiste una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto pretendía Van Gogh reproducir fielmente lo que veía desde su ventana? “Entre el cielo observado y el pintado median la memoria, la emoción, la composición y la libertad creadora”, concluye. “Por mucho que la astronomía pueda ayudar a reconstruir el cielo, La noche estrellada es, como el cielo que uno descubre en una noche limpia, una experiencia que va más allá de la astronomía”.



