El 6 de agosto será un día clave. El Gobierno nacional presiona y ofrece dádivas con el propósito de que el Senado otorgue media sanción al proyecto oficial que habilita, sin ninguna restricción, la compra de tierras a corporaciones e individuos extranjeros. Desde siempre, nos indignamos ante la usurpación de nuestras Malvinas por el ya perimido imperio británico y el aventurerismo de la dictadura genocida de Galtieri que nos condujo a una guerra infame contra la criminal M. Thatcher. En la actualidad, nuestras Islas irredentas son más cruciales aún, por sus recursos petrolíferos, pesqueros y su ubicación estratégica para el control transoceánico y la Antártida. ¿Qué sentiremos como pueblo que celebra el trapo de la Scaloneta en el Mundial como un acto soberano; cuando nuestras tierras generosas en recursos mineros, biodiversidad, fuentes de agua dulce y gas, sean compradas por empresas extranjeras y capitalistas multimillonarios? Esas corporaciones planetarias también usufructuarán el RIGI y de aprobarse, el Súper RIGI, privando al país de la explotación de riquezas imprescindibles para afrontar la deuda interna con nuestro pueblo. El sentimiento de deshonra y humillación y sus consecuencias económicas serán trascendentes. Ningún argentino “de bien” o “de mal”, siguiendo el maniqueísmo del Presidente, debe aceptar un acto político tan antipatriótico.


