“Una sombra ya pronto serás debe ser la novela más triste que se escribió en nuestro país desde fines de los 80 hasta la fecha”, escribía Guillermo Saccomanno desde Villa Gesell, en octubre de 2003. Prologaba la reedición de una de las mejores novelas de Osvaldo Soriano, cruce perfecto entre sus primeros y más austeros retratos de la Argentina que giraba alrededor del peronismo y sus antagonistas (de adentro y de afuera) y el grotesco y absurdo cristalizados en A sus plantas rendido un león y en las contratapas de Página/ 12 agrupadas bajo el título de “Llamada Internacional”. Arco amplio y puentes tendidos entre la austeridad y el laconismo de la novela negra, el cine mudo, el blanco y negro, la “miseria de anécdota” del realismo sucio y la premonición de que la mejor manera de salir de esa encerrona de laberinto poblado de borrachos, marginales y perdedores, era pegar un giro imaginativo, barroco, desmesurado. Salir disparado por arriba.



