Después de más de un año de elaboración, la pieza creada en Pallarols ha viajado por gran parte del territorio nacional para que millones de ciudadanos puedan aportar su huella antes de entregarla al Papa.
El proyecto, impulsado por autoridades locales, combina metales preciosos con fragmentos recuperados de armamento utilizado durante el conflicto de las Islas Malvinas, simbolizando una reconciliación entre pasado bélico y esperanza espiritual.
Durante su recorrido, la obra ha sido exhibida en diversas provincias, donde la gente ha podido firmar y dejar mensajes, convirtiéndose en un símbolo de unidad nacional antes de su presentación oficial al Vaticano.



