La profundización de la crisis del consumo comenzó a reflejarse en los balances de empresas de distintos sectores productivos. En los últimos días, la textil Amesud y la alimenticia Frutafiel iniciaron concursos preventivos de acreedores, un mecanismo judicial que permite renegociar las deudas bajo supervisión de la Justicia con el objetivo de evitar la quiebra y preservar la continuidad de la actividad. Aunque pertenecen a rubros muy diferentes, ambas coinciden en el diagnóstico: la caída de las ventas, el aumento de los costos operativos y la falta de financiamiento terminaron comprometiendo su situación financiera.