Argentina dominó gran parte del encuentro y creó más oportunidades, pero cayó en la definición por penales frente a un ordenado Paraguay, perdiendo la medalla de oro.

El conjunto argentino mantuvo la posesión del balón durante la mayor parte del juego y logró generar más ocasiones de gol que su rival. Sin embargo, la solidez defensiva paraguaya impidió que los delanteros argentinos concretaran sus intentos.

Al término del tiempo reglamentario y la prórroga, el resultado se definió en la serie de penales, donde Paraguay se impuso, dejando a Argentina sin la tan ansiada corona de campeón.