Podría perderse 25% de la cosecha

La producción de trigo de la campaña 2022/23 ya perdió 5,1 millones de toneladas a causa de la sequía, comparando las estimaciones actuales de producción con las proyectadas en septiembre pasado, al inicio de la campaña. En cuanto a la cebada, la merma alcanza a 1,2 millones de toneladas. Se trata de los dos principales cultivos de invierno, cuya etapa productiva ya se encuentra definida. Duichas cifras surgen de un estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires titulado Impacto de la sequía sobre la campaña 2022/2023.

En cambio, para los principales cultivos de verano, maíz y soja, también afectados por la sequía, todavía enfrentan un panorama incierto, aunque se anticipa que aun en el escenario más moderado respecto al impacto del fenómeno climático, se asisitiría a una merma de 7 millones de toneladas en el caso de la soja y de 5,5 millones en el caso del maíz, siempre con respecto a las proyecciones de base, formuladas por la BCBA en septiembre pasado.

En el caso del girasol, que completa el quinteto de los principales cultivos agropecuarios, la pérdida sería menor, de 200 mil toneladas respecto de las proyectadas, dado que una de sus principales zoinas productivas, el sur bonaerense, resultó menos afectada que el resto del país por la sequía.

Como consecuencia, las exportaciones de las cinco principales cadenas granarias afectadas por la sequía podrían caer en un 21% si se da el escenario moderado en cuanto a la continuidad del fenómeno climático en los próximos meses, o el 33%, siempre en relación a la campaña 2021/22, en un escenario pesimista (si se prolonga la sequía con las condiciones actuales.

Expresado en dólares, lo dichoi equivale a una merma de poco más de 9200 millones en el primer caso, y de más der 14.100 millones en el último, de acuerdo a las proyecciones de la BCBA.

"La prolongación del fenómeno 'La Niña', que ocurre por tercera campaña
consecutiva, ha agravado la situación dificultando el proceso de siembra, el desarrollo
de los cultivos junto al área apta para cosechar, provocando caída en los rendimientos
potenciales", analiza el informe de la Bolsa de Cereales.

En cuanto a la actual situación de los cultivos de verano (soja y maíz, principalmente, señala el informe que "La ausencia de precipitaciones, reservas hídricas agotadas, temperaturas máximas en ascenso y
un aumento de la demanda atmosférica de humedad limitan el crecimiento de los cultivos.
Dichos fenómenos generarán mermas en los rendimientos potenciales, así como importantes
pérdidas de área cosechable".

Agrega luego que "Pese a expectativas de una reactivación de las precipitaciones a
mediados del mes de febrero y el establecimiento de un escenario climático neutral, momento
durante el cual gran parte de los cuadros de los principales cultivos de verano se encontrará
definiendo rendimientos, la transición hacia dicho escenario será lento y se esperan que las
precipitaciones de lo que resta del mes de enero y la primera semana de febrero se mantengan
por debajo de la media, mientras que las temperaturas máximas podrían mantenerse por
encima a los promedios".

Hacia el resto de la campaña, el estudio plantea dos escenarios climáticos posibles, uno definido como moderado en tanto define una mejora paulatina del ritmo de precipitaciones y temperaturas no tan elevadas, y un segundo escenario pesimista, que supone una prolongación de las causas de la sequía.

El primer escenario, definido como moderado, proyecta una producción de soja de 41 millones de toneladas, mientras que la de maíz alcanzaría las 44,5 millones y la de girasol los 3,7 millones de toneladas (cultivos de verano).

El segundo escenario, denominado pesimista, estima una producción de soja de 35,5 millones de toneladas, mientras que la de maíz sería de 37,8 millones y la de girasol de 3,5 millones.

Teniendo en cuenta estos escenarios, sumado a las caídas productivas prácticamente consumadas en trigo y cebada, se prevé que el Producto Bruto Agroindustrial (PBA) en el planteo moderado se ubique en USD 42.136 millones, con una pérdida de US$ 6.958 millones respecto a lo esperado al principio de la campaña. En tanto, que un escenario pesimista ubicaría el aporte del sector a la economía en US$ 37.418 millones, US$ 11.676 millones menos que en las primeras proyecciones.

En el caso de las exportaciones, el escenario moderado plantea un caída del 21% respecto al ciclo anterior, a US$ 34.137 millones (US$ -9.226 millones), mientras que el "pesimista" calcula pérdidas de US$ 14.115 millones, al cer a US$ 29.248 millones, equivalente a ingresos 33% menores a los del año pasado.

Esta merma en los despachos podría llevar a que la recaudación vía derechos de exportación caigan entre el 18% y 27% respecto a la campaña anterior.

Artículo original de www.pagina12.com.ar

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