El Ejecutivo pospuso la entrada en vigor del Fondo de Aseguramiento Laboral (FAL), lo que obliga a los empleadores a asumir de su propio bolsillo los pagos de indemnizaciones mientras tanto.

Las compañías continuarán con la práctica de desvincular a sus empleados, pero sin la posibilidad de recurrir al nuevo fondo creado por la reforma laboral para cubrir los costos asociados.

Esta medida mantiene la responsabilidad financiera de las indemnizaciones en manos de los empleadores, quienes deberán destinar recursos propios hasta que el FAL entre en funcionamiento.