En la playa de Marisol, conocida por su ambiente vibrante, se reunieron cerca de mil pescadores para una competencia que incluyó dos vehículos como premio y un total de 160 millones en efectivo, aunque la especie de corvina, esperada como trofeo, no estuvo presente y los ganadores se determinaron mediante sorteo.
El evento atrajo a una gran cantidad de participantes, todos ansiosos por llevarse a casa los valiosos premios en efectivo y los automóviles ofrecidos por los patrocinadores. A pesar de la expectación, la corvina, que suele ser el objetivo principal de este tipo de concursos, no fue capturada.
Ante la falta de la captura de la corvina, la organización optó por seleccionar a los ganadores mediante un sorteo, garantizando que los premios en efectivo y los vehículos fueran distribuidos entre los asistentes, manteniendo la emoción del concurso a pesar del inesperado giro.



