El fixture del exsenador Edgardo Kueider tiene cuatro partidos. El primero, lo perdió este lunes cuando fue condenado a dos años de prisión en suspenso por el delito de contrabando, al ingresar a territorio guaraní con 200.000 dólares en una mochila, obviamente sin declarar. La pena es apelable, pero mientras tanto seguirá en prisión domiciliaria. El segundo match se disputa también en Paraguay y es por lavado de dinero. Al estilo de quien va a comprar calzoncillos, Kueider y su pareja, Iara Guinsel, salieron a hacerse de departamentos, poniendo la seña por seis unidades, cada una a 200.000 dólares. En la inmobiliaria Innova Asunción, Guinsel entregó 582.000 dólares en efectivo, pero como no pudo justificar el origen del dinero, la operación se cayó. Ese juicio por lavado todavía está por hacerse. El tercer partido se disputará en la Argentina y a la pareja le cayó una imputación por una larga lista de delitos, empezando por lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, cohecho, negociaciones incompatibles con la función pública y varios más. La justicia ya le pidió a Paraguay la extradición y ese es el cuarto partido. Kueider resiste que lo manden de regreso a la Argentina porque sabe que él y Guinsel aterrizarán, sí o sí, en un penal. La extradición también es un juicio en Paraguay y por ahora no tiene resolución. El trasfondo de todos los partidos es el mismo: la increíble fortuna que hizo Kueider cobrando coimas en Entre Ríos, donde fue funcionario, y, sobre todo, con su voto decisivo en la Ley Bases, la tramposa norma con la que Javier Milei puso en funcionamiento la motosierra.