Entre las múltiples señales que me han llamado la atención, en este obligatorio retorno a Francia para estar junto a los míos en tiempos de depre y de debilidad, hay tres hechos a distinguir en el campo cultural. Una primera recorrida a la FNAC, fundada por dos militantes de izquierda, Max Théret y André Essel en 1954 para vender y distribuir libros baratos, que se llamó así para significar una Federación Nacional de Achats (compras), fundida ahora con otro gigante del comercio; DARTY, y convertida en un líder europeo de la distribución de bienes culturales, juegos, videojuegos, productos técnicos, electrodomésticos, con más de 1500 locales abiertos en el mundo, 30000 empleados y billones de euros de ventas aquí y allá.