El titular del local donde se detectó el brote de triquinosis reconoció su responsabilidad y prometió reabrir tras tres meses cerrados, pese a haber recibido amenazas.
El dueño admitió que la situación fue consecuencia de su propia negligencia, describiendo el incidente como “un problema mío, yo me la mandé”. Junto a su esposa, relató que la comunidad les ha dirigido amenazas tras el escándalo sanitario.
Tras cumplir con las medidas impuestas por las autoridades, el establecimiento planea volver a sus actividades en los próximos días, poniendo fin al periodo de clausura que ha durado tres meses.


