Milei arribó a París y fue recibido por una gran manifestación que expresó rechazo y repudio a su figura.
El presidente argentino aterrizó en la capital francesa y, al salir del aeropuerto, se encontró con una multitud que coreaba consignas contrarias a sus políticas y discurso. Los manifestantes, organizados por varios grupos de la sociedad civil, portaban pancartas y banderas que denunciaban su gestión.
Según testigos, la concentración se extendió por las principales avenidas de la ciudad, generando un ambiente de tensión y confrontación. Las autoridades locales mantuvieron presencia policial para evitar incidentes y garantizar la seguridad tanto de los manifestantes como del visitante oficial.



