Cuando a principios de marzo, Eduardo Coudet llegó a la dirección técnica de River, desde este mismo espacio se dijo que, si pretendía reducir la vigencia de la sombra que había dejado el segundo ciclo de Marcelo Gallardo, el nuevo entrenador millonario debía asumír dos desafíos de inmediato: encontrar la línea de juego y los resultados que le habían faltado al ciclo anterior. Y desde luego, ganar títulos.