
El vocero reveló que recibió la instrucción de no dar detalles antes de la cadena nacional del jueves. Confirmó que la SIDE participa de la preparación del discurso y defendió los números de empleo y salarios.
Adrián Ravier llegó este martes a la conferencia de prensa con una instrucción precisa: no adelantar qué dirá Javier Milei el jueves cuando hable por cadena nacional sobre la cuestión Malvinas. El vocero presidencial confirmó que el mensaje será a las 21, ratificó que el Gobierno considera el reclamo de soberanía una “prioridad” y esquivó las sucesivas preguntas destinadas a conocer qué hay detrás de la expectativa que la propia Casa Rosada instaló durante las últimas horas.
“No puedo decir mucho. Las Malvinas son argentinas. El Presidente esto lo plantea como una prioridad”, respondió Ravier ante la primera batería de consultas. Señaló que el canciller Pablo Quirno viene trabajando el asunto “desde el punto de vista diplomático”, pero evitó precisar si hubo conversaciones con Donald Trump, si Estados Unidos podría asumir algún papel como facilitador frente al Reino Unido o si las novedades tendrán alguna derivación durante la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). “No tengo información sobre el contenido; de hecho, se está trabajando en este momento”, sostuvo.
Adrián Ravier
En ese contexto, Ravier aportó además un dato sobre la preparación del discurso: la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) participa de su elaboración. Según explicó al comienzo de la conferencia, el contenido está siendo trabajado por Milei junto con Quirno y el organismo de inteligencia. No dio precisiones sobre cuál es específicamente la intervención de la SIDE en el mensaje.
El hermetismo, de todas maneras, no respondió solamente a la falta de definiciones. El propio Ravier terminó por revelar que había recibido un pedido durante la reunión de gabinete para no ampliar públicamente la información. “Vamos a dejar que el propio Presidente en cadena nacional amplíe todo lo relativo al tema Malvinas, que comprende muchas cuestiones que se van a ampliar el día jueves”, explicó cuando volvieron a preguntarle por el asunto.
“No vemos crisis económica”
Fuera de Malvinas, la economía concentró las definiciones más fuertes de Ravier. El vocero buscó confrontar con las señales de deterioro que se observan en algunos sectores y defendió la evolución del empleo y de los ingresos. La frase que condensó el diagnóstico oficial llegó durante el intercambio con los periodistas: “No vemos crisis económica”.
Ravier había comenzado su exposición con los últimos datos de la cuenta de generación del ingreso del INDEC. Según las cifras que presentó, durante el primer trimestre de 2026 la economía registró 22,9 millones de puestos de trabajo, unos 510.000 más que en el mismo período de 2023. Para el Gobierno, ese incremento desmiente la existencia de una crisis laboral. “Es una señal clara de una economía que demanda más trabajo y contradice la idea de una crisis del empleo que la oposición pretende instalar”, afirmó.
El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, ingresando a la Casa Rosada.
La discusión se profundizó cuando le preguntaron por salarios, jubilaciones, tarifas y la situación de los trabajadores estatales. Ravier aseguró que “los salarios están mejorando en general” y destacó especialmente la evolución de los ingresos informales, donde habló de subas superiores al 60%. Sobre los trabajadores formales utilizó una descripción más cautelosa: dijo que atraviesan una situación “más estable” y admitió que el asunto requiere un análisis específico.
A partir de allí amplió su defensa del programa económico. “Estamos mejor en materia de exportaciones, estamos mejor en materia de producción, estamos mejor en materia de bajar la inflación, estamos mejor en bajar la pobreza, la indigencia”, enumeró. Y enseguida expresó su desconcierto frente a quienes describen una realidad diferente: “Yo no entiendo bien cómo no lo ven la cantidad de aspectos en los cuales la Argentina está saliendo adelante”.
La afirmación más categórica llegó inmediatamente después. “Los números dicen que la situación está mejorando”, sostuvo. Ravier aclaró que no pretendía ser “insensible” frente a quienes tienen una percepción distinta, pero trazó una frontera clara entre esas dificultades y el diagnóstico que hace la Casa Rosada: “No vemos, por lo menos desde el Gobierno, una situación crítica. No vemos crisis económica”. También rechazó que exista un derrumbe del empleo y aseguró que los niveles de desocupación se mantienen en línea con los de uno o dos años atrás.
Adrián Ravier
El vocero sí admitió que la transformación económica puede producir costos concretos. Para explicarlo recurrió al ejemplo del cierre de una fábrica de neumáticos: reconoció que sus trabajadores pueden quedar desocupados, pero argumentó que si esos productos costaban tres veces más que ahora “evidentemente había algo que corregir ahí”. La tesis de Ravier fue que detenerse sobre una empresa o un sector permite encontrar indicadores negativos, mientras que la evaluación cambia cuando se observa el conjunto. “Si miramos la foto completa nosotros entendemos que la cosa está mejorando”, resumió.
También reconoció un frente sensible alrededor de las tarifas. Defendió su actualización por el atraso heredado y por la necesidad de garantizar inversiones, pero confirmó que el Gobierno analiza la cuestión de los subsidios, especialmente para las familias de menores ingresos, con el objetivo de amortiguar los incrementos. Por ahora, aclaró, no existe ningún anuncio concreto.
PL/CRM



