El Gobierno vuelve a reproducir símbolos escolares y discursos nacionalistas surgidos durante la dictadura, sin lograr una auténtica representación política o social.
Las recientes acciones del Ejecutivo evocan imágenes y mensajes que se remontan a la época autoritaria, reproduciendo narrativas que habían sido inculcadas en el sistema educativo. Estas representaciones, aunque familiares, no consiguen traducirse en una verdadera simbolización de la voluntad popular.
Expertos advierten que la reiteración de estos recursos retóricos no aporta al debate constructivo sobre la soberanía y la identidad nacional, sino que perpetúa una visión estancada que dificulta la generación de consensos modernos y democráticos.


