En un vibrante partido entre Vélez y Boca de 1981, Diego Maradona protagonizó una escena que quedó marcada por una frase inesperada dirigida a la madre de un rival.

Durante el encuentro, el talentoso futbolista, conocido por su carácter apasionado, lanzó un comentario que sorprendió a los presentes, dirigido directamente a la madre de uno de los jugadores del equipo contrario.

El incidente se convirtió en una anécdota recordada por los aficionados, resaltando tanto la intensidad del duelo como la personalidad única de Maradona en el terreno de juego.