Flor Pennichoni, especialista en capturar la infancia y la maternidad, comparte su trayectoria y la filosofía que la impulsa a preservar los instantes más efímeros de la vida familiar.
Desde su niñez, la cámara fue una extensión de su curiosidad; recuerda haber tomado el control del dispositivo familiar y jugar con una Polaroid dañada entre sus juguetes. Esa fascinación inicial la condujo a estudiar fotografía en la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro, donde combinó su inclinación artística con el deseo de inmortalizar a los niños, lo que la llevó a especializarse en sesiones de recién nacidos, embarazos y momentos infantiles.
Con una carrera que se inicia en 2009 y culmina con su titulación en 2012, Pennichoni ha acompañado a numerosas familias, observando el crecimiento de los niños que fotografió en sus primeros años. El nacimiento de su propia hija marcó un punto de inflexión, motivándola a documentar la fugacidad de cada etapa, desde el embarazo hasta los primeros cumpleaños, con la convicción de que el mejor legado para los hijos es el recuerdo visual de sus vidas. En sus sesiones, prioriza la naturalidad, creando ambientes lúdicos que favorecen gestos espontáneos y expresiones auténticas.
Fuente: CDN



