Recursos, jueces y cargos: cómo negocian su supervivencia los gobernadores peronistas de Milei

Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz negocian con Karina Milei acuerdos electorales, ATN y nombramientos judiciales, pero enfrentan desafíos disímiles. Rechazan los reproches del kirchnerismo y lo acusan de no comprender el escenario en las provincias.

“A nosotros nos gustaría hacer otra cosa, pero depende del gobernador. No nos preocupan las internas sanguinarias, ya vivimos una y terminamos todos juntos. Va a volver a pasar lo mismo”, afirmó una legisladora tucumana, unas horas antes de que sonara la chicharra para la sesión opositora del DNU 70. Osvaldo Jaldo, finalmente, llamó por teléfono y ninguno de los tres diputados que le responden ingresó al recinto. Los escraches no tardaron en llegar: una constante que los diputados sufren, pero no así los gobernadores. Para Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz es una cuestión de supervivencia política, que los llamen “traidores” es un problema de porteños.

Jaldo, Jalil y Sáenz, el triángulo de hierro del peronismo violeta, vienen sosteniendo la gobernabilidad de Javier Milei en el Congreso desde hace más de un año. Los apoyos varían de ley a ley, dependiendo del nivel de compromiso del Gobierno y de la presión social local. Desde que Diego Santilli llegó a la Jefatura de Gabinete, advierten, el Gobierno se volvió más cumplidor: los ATN llegan y los acuerdos políticos avanzan, así como también los personales. “Fue una estupidez sacarlo a Adorni. Teníamos al 4 de Racing negociando en nombre del Gobierno y los obligamos a meter a Messi”, ironiza, irritada, una dirigenta norteña que mezcla primera y tercera persona del plural cuando habla del peronismo.

Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) de septiembre fueron los más altos del año, después de varios meses de caída respecto del año anterior. Según el último informe de Politikon Chaco, el Gobierno repartió unos $33.000 millones que, en su gran mayoría, fueron para Catamarca, Salta, Corrientes y Misiones. Todas aliadas, a excepción de Misiones que, desde que Hugo Passalacqua firmó el divorcio con Carlos Rovira, juega más con la oposición que con el oficialismo.

Javier Milei conversa con los 13 gobernadores en la Argentina Week

Javier Milei conversa con los 13 gobernadores en la Argentina Week

Los gobernadores tienen un mantra para justificar sus votos favorables al Gobierno y es: “Tengo que pagar sueldos”. Los ATN, sin embargo, son sólo una mínima parte del entramado de negociaciones que los ata a Milei. Los mandatarios necesitan recursos para sostener la provincia en un contexto de recortes a la coparticipación, la inversión en obra pública y transferencias discrecionales. Quieren reelegir –los que pueden–, y para eso no solo necesitan plata, sino el compromiso de Karina Milei de que su hermano no se meterá a hacer campaña en sus provincias.

Cada provincia, un mundo

Santilli allanó el camino y Karina dio el golpe final en París durante la Argentina Week. A Europa viajaron unos 13 gobernadores, entre los que se encontraban Sáenz y Jalil, que pretenden cerrar acuerdos electorales con La Libertad Avanza en 2027. Allí, la secretaria de la Presidencia les aseguró: “Lo que acuerden yo lo voy a respetar”. No se firmó nada, pero los gobernadores volvieron a Argentina con la convicción de que el escenario había cambiado. “Abrieron el tablero político y quieren cerrar con todos”, aseguró uno de los interlocutores norteños con el Gobierno.

Las necesidades políticas de cada gobernador varían de provincia a provincia. En Tucumán, Jaldo quiere reelegir y pretende que el Gobierno le divida el voto libertario presentando más de un candidato propio, como el ex ministro de Interior, Lisandro Catalán, y el radical Mariano Campero. No buscará, en cambio, cerrar un acuerdo electoral con LLA para la elección nacional: Jaldo desdobló las elecciones y pretende llegar a la de octubre como parte de una alianza con el resto del peronismo, al igual que el año pasado.

El gobernador tucumano necesita contener a Juan Manzur y Pablo Yedlin, que se posicionan como competidores internos y cuestionan a Jaldo por su respaldo al Presidente. El mes pasado, Manzur se reunió con Cristina Fernández de Kirchner, se sacó una foto y la publicó denunciando la situación económica en el país. Para Jaldo fue una declaración de guerra. “Es un pollerudo”, lo cruzó después, durante una conferencia de prensa.

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo.

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo.

El objetivo de todos –Jaldo, Manzur y el resto del peronismo– es acordar una fórmula conjunta, sin embargo. Es por este motivo que Jaldo se niega a acompañar la reforma electoral de Milei: necesita de las PASO para que Manzur no tenga excusa para romper y jugar por afuera con el resto del PJ.

Distinto es el caso de Sáenz, que no tiene expectativa de cerrar con el peronismo local –el kirchnerismo quiere ir con Pablo Kosiner– y tiene un acuerdo bastante avanzado con Karina. La hermana presidencial obligó a la principal candidata libertaria en la provincia, la senadora Emilia Orozco, a bajar el tono de sus declaraciones contra el gobernador y no se decide a dejarla jugar. La decisión dependerá de la Justicia, ya que la reelección de Sáenz está impugnada desde que impulsó, en 2021, una reforma constitucional que limita a dos los mandatos consecutivos de los gobernadores.

Sáenz asumió su primer mandato en 2019 y fue reelegido en 2023, pero argumenta que la reforma constitucional no es retroactiva, por lo que todavía le queda un mandato. El salteño tiene un vínculo muy aceitado con el Gobierno –al punto que ha fantaseado con convertirse en el vice de Milei– y está decidido a respaldar la reforma electoral, pero sabe que si la Justicia falla en su contra el acuerdo con Karina se cae. Menem cree que LLA puede ganar la provincia en 2027 y, sin Sáenz en el tablero, buscará impulsar a Orozco.

El gobernador de Salta Gustavo Sáenz.

El gobernador de Salta Gustavo Sáenz.

Catamarca es un caso aparte. Jalil no puede ir por la reelección y tampoco cuenta con el control del aparato territorial en la provincia, que está en manos de la cristinista Lucía Corpacci. La provincia no desdoblará, sino que jugará el mismo día de la elección nacional junto a la boleta del peronismo. En la última sesión opositora, incluso, los tres diputados catamarqueños se le rebelaron y dieron quórum, a pesar de que el gobernador había acordado con el Gobierno y los llamó para que se ausentaran.

El candidato a gobernador del oficialismo provincial es Gustavo Saadi y Jalil no tiene ya mucho más que ofrecerle al Gobierno –que le ha dado a su hermano, Fernando Jalil, de la empresa estatal de oro Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio– que su apoyo en el Senado. El senador Guillermo Andrada todavía le responde y es uno de los votos peronistas que el Gobierno cuenta a favor para eliminar las PASO.

Hay, además de los acuerdos locales, un interés que los une a los tres: los pliegos judiciales. Y ahí entra a jugar el bloque peronista díscolo llamado Convicción Federal, liderado por la jujeña Carolina Moisés e integrado por Andrada y la tucumana Sandra Mendoza. Son los representantes de los intereses de los gobernadores en el Senado, y quienes centralizan gran parte de las negociaciones judiciales.

Carolina Moisés, Sandra Mendoza y Guillermo Andrada

Carolina Moisés, Sandra Mendoza y Guillermo Andrada

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, mandó unos 200 pliegos judiciales al Senado para cubrir vacantes en todo el país, y ya aprobó más de la mitad. Mahiques apunta a cubrir cargos en los juzgados de primera instancia y en las cámaras de las distintas provincias, y el tablero de casilleros vacíos es un botín para los gobernadores. Los mandatarios –todos, peronistas, radicales, macristas, patagónicos– metieron la cuchara, pero Mahiques se guardó una carta: los once juzgados vacantes de la justicia electoral, la pieza más codiciada del poder político.

Son los juzgados de primera instancia de Corrientes, Córdoba, Mendoza, Jujuy, Neuquén, Rio Negro, San Juan, Santa Fe, Tucumán, Chaco y Misiones. Todos están vacantes o con jueces subrogantes a la espera de que el Senado resuelva. Mahiques los dejó para el final.

Porteñismos

“El problema de ellos es que no saben cómo piensan sus propios votantes. No entienden que en la provincia le echan la culpa de la crisis a Milei, pero le agradecen al gobernador por solucionarles los problemas. Y creen que cuando votan con el Gobierno es para proteger la provincia”, cuestiona una legisladora peronista que acompañó a LLA en algunas votaciones. Se queja de que el kirchnerismo los llame “traidores” y muestra encuestas: desde que se diferenció para votar con el Gobierno su imagen en la provincia despegó.

El reproche se repite en las tres provincias: la eterna interna kirchnerista es un problema de “porteños y bonaerenses” que se aleja de los intereses de las provincias. La intervención de los PJ locales por parte del cristinismo no fue solo una declaración de guerra, sino un error de estrategia política. Las lógicas nacionales, insisten, no se aplican a las provincias. El caso más resonante es el de Jujuy, donde la oferta peronista fue dividida y no logró conseguir ni una banca de diputado nacional el año .

“Están dogmáticos cuando deberían estar pragmáticos”, suspiran, molestos, desde el Norte.

MCM/CRM