La oleaginosa recupera su atractivo y atrae nuevos capitales después de años de declive.
Tras varios periodos en los que la soja perdió terreno frente a otros cultivos, los últimos indicadores muestran una mejora significativa en su rentabilidad, lo que está impulsando la llegada de nuevos proyectos agrícolas.
Los analistas atribuyen este giro a la combinación de mejores precios internacionales, avances tecnológicos y políticas de apoyo que han restablecido la confianza de los inversores en el sector.



