Guillermo Montenegro abandona su puesto en el Senado y asume nuevamente la jefatura municipal de Mar del Plata, manifestando su inconformidad con la gestión del sustituto que lo reemplazó en la ciudad.
El exsenador decidió dejar su banca en la cámara alta, lo que implica la pérdida de un representante para el bloque del PRO en el Senado. Su decisión se produce en medio de críticas abiertas hacia la administración interina del municipio.
Montenegro ha argumentado que la dirección actual del gobierno local no responde a sus expectativas, y por ello optó por reincorporarse a la intendencia para impulsar su propio programa de gestión. La salida del legislador también genera un reajuste interno dentro del partido, que deberá cubrir la vacante dejada en la cámara.

