Jóvenes manifestantes exigieron la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y fueron confrontados por la policía, que simuló una reunión antes de iniciar la represión.
Los estudiantes se congregaron en la sede del Ministerio de Educación con el objetivo de exigir el cumplimiento de la normativa que regula el financiamiento de la educación superior. La concentración buscaba presionar a las autoridades para que implementen de manera efectiva los recursos previstos en la ley.
Según testigos, los funcionarios organizaron una reunión aparente que resultó ser una maniobra para distraer a los manifestantes. Tras el cierre del encuentro, unidades policiales intervinieron de forma violenta, empleando fuerza física y detenciones contra varios jóvenes que participaban en la protesta.



