En julio la actividad económica argentina disminuyó un 0,15% según el Índice Líder de Actividad (ILA-ARG), reflejando un empeoramiento del empleo, menos inversión en maquinaria y una reducción de la recaudación tributaria interna.

El indicador mensual señaló que el deterioro del mercado laboral fue el principal factor que arrastró la contracción, con una menor generación de puestos y una mayor precariedad en varios sectores.

Asimismo, la caída del registro de nuevas máquinas y equipos, junto al descenso de los ingresos por impuestos internos, evidenció un escenario de estancamiento que afecta a la producción y al consumo en el país.