El gobierno municipal de Rosario ha puesto en marcha un ambicioso programa de modernización del transporte público, con la meta de reducir la edad promedio de los autobuses a cinco años y lograr que más del 43 % de la flota tenga menos de tres años de servicio al cierre de 2026.

El plan contempla la sustitución progresiva de unidades antiguas y la incorporación de nuevos vehículos, lo que permitirá mejorar la calidad del servicio, reducir el consumo de combustible y disminuir las emisiones contaminantes.

Según los cálculos oficiales, la media de antigüedad de los colectivos pasará de ocho a cinco años antes de que termine el 2026, de modo que una proporción significativa del parque vehicular será prácticamente nueva, ofreciendo mayor comodidad y seguridad a los usuarios.