El comediante británico de 51 años fue hallado culpable de varios delitos sexuales, entre ellos tres violaciones y tres agresiones, además de un cargo de agresión indecente.

El proceso judicial reveló que el artista, conocido por su faceta de stand‑up, enfrentó acusaciones graves que incluían tres casos de violación y tres de agresión sexual, así como un delito de agresión indecente, tipificado en el derecho del Reino Unido como una falta contra la integridad sexual.

Tras la evaluación de las pruebas y los testimonios presentados, el tribunal dictaminó su responsabilidad penal en todos los cargos, lo que implica una condena significativa para el humorista, cuya reputación se vio profundamente afectada por la sentencia.