
Un grupo de adolescentes y jóvenes persiguió y golpeó a mujeres trans en los Bosques de Palermo y difundió los videos entre burlas y risas. Lali Espósito repudió el episodio y cuestionó el silencio de los medios. Organizaciones de la diversidad sexual denunciaron un ataque de odio y exigieron que se identifique a los responsables.
Un grupo de adolescentes y jóvenes atacó con palos y otros objetos a trabajadoras sexuales trans en los Bosques de Palermo, filmó las agresiones y luego difundió los videos en redes sociales, acompañados de burlas y emojis de risas. El episodio, ocurrido el lunes por la noche en las inmediaciones del Lago de Regatas, provocó el repudio de organizaciones de la diversidad sexual y de distintas figuras públicas, entre ellas Lali Espósito, que reclamaron que se identifique a los responsables y advirtieron sobre el avance de la violencia contra las personas travestis y trans.
El ataque se produjo en la zona de la avenida de los Ombúes y Andrés Bello, a pocos metros de Figueroa Alcorta. Según los testimonios difundidos, los jóvenes comenzaron con insultos y provocaciones hacia las mujeres que se encontraban trabajando en el lugar. Después de un primer intercambio verbal, regresaron en grupo y las agredieron con palos, ramas, conos de tránsito y otros objetos.
Algunos de los atacantes se desplazaban en bicicleta y otros a pie. En las imágenes que ellos mismos registraron se observa cómo persiguen a las víctimas, las rodean y les arrojan distintos elementos mientras se alientan entre sí. Lejos de intentar ocultar lo sucedido, difundieron las grabaciones en sus propias cuentas, acompañadas de expresiones discriminatorias como “A correr los trabas” y emojis de risas.
La violencia no terminó en la agresión física. La decisión de filmar y publicar el ataque convirtió el hostigamiento en un espectáculo destinado a circular por las redes sociales, donde los responsables exhibieron las imágenes como si se tratara de una hazaña o una diversión. Esa dimensión del episodio fue especialmente cuestionada por las organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de las personas travestis y trans.
La difusión de las imágenes provocó una ola de repudios, entre ellos el de Lali Espósito, que utilizó sus redes sociales para denunciar la violencia contra las trabajadoras sexuales trans y cuestionar el tratamiento que algunos medios dieron al episodio. La cantante estableció un contraste con la repercusión que tuvo su reciente casamiento con Pedro Rosemblat, particularmente los comentarios sobre la torta preparada por Damián Betular.
“Veo a algunos medios convencionales de información más indignados con el tamaño de una torta de casamiento que con que 50 pibes salgan a la calle a CAZAR travestis. Personas trans que están trabajando en la calle….. Total normalidad y silencio”, escribió Lali en una historia de Instagram. Su publicación apuntó tanto contra la violencia de los agresores como contra la indiferencia que, a su entender, rodea estos ataques.
Story de Lali repudiando la agresión
María Becerra también se sumó a los repudios por el ataque contra las trabajadoras sexuales trans en Palermo. “Lo que pasó hoy con las mujeres trans agredidas en nuestro país duele e indigna MUCHO. Nadie debería vivir con miedo por ser quien es, ni acostumbrarse a la violencia o a la indiferencia”, escribió la cantante en una historia de Instagram. Además, llamó a visibilizar las agresiones y a defender los derechos de la comunidad LGBTIQ+: “El orgullo también es resistencia. Es una lucha con historia, que costó muchas vidas y que, lamentablemente, sigue siendo necesaria”. Becerra sostuvo que esa lucha no debe recaer únicamente sobre las personas de la diversidad sexual, sino que requiere el compromiso de toda la sociedad. “Defender el derecho a vivir sin violencia es una responsabilidad de TODOS”, subrayó. Finalmente, convocó a participar de la Marcha del Orgullo del próximo 7 de noviembre: “Vamos a encontrarnos en la marcha, MÁS FUERTES QUE NUNCA”.
El repudio de María Becerra
También se pronunció la Fundación Igualdad, cuyo presidente, Pedro Paradiso Sottile, reclamó que la Justicia y el Gobierno porteño identifiquen a los responsables de la agresión, incluidos quienes alentaron los ataques y difundieron las imágenes. “Esto no es una broma ni chiste o un exceso de una noche. Es violencia y delito de odio por identidad de género”, sostuvo. Además, pidió que se investigue la aplicación del agravante por odio previsto en el Código Penal y que las víctimas reciban protección, acompañamiento y reparación.
La politóloga y activista trans Gabriela Ivy también denunció el episodio y señaló que los agresores formaban parte de un grupo numeroso de ciclistas que practican stunt, una disciplina que consiste en realizar acrobacias sobre bicicletas. Según su relato, habrían participado entre 50 y 60 jóvenes. La activista vinculó la agresión con el avance de los discursos de odio y cuestionó la impunidad con la que actuaron los atacantes.
Vecinos y automovilistas que circulaban por Figueroa Alcorta advirtieron la situación y alertaron a la Policía de la Ciudad. Algunos conductores incluso detuvieron sus vehículos ante el tumulto. Cuando los efectivos llegaron al lugar, tanto las víctimas como los agresores se habían dispersado. Según la información policial difundida hasta este martes, no hubo detenidos ni se habían registrado denuncias formales por el hecho. Tampoco se informó sobre personas con heridas de gravedad.
Desde las organizaciones de la diversidad sexual advirtieron que lo ocurrido no puede desvincularse del contexto político y social. Paradiso reclamó que el Estado vuelva a contar con un organismo dedicado a combatir la discriminación, tras el desmantelamiento del INADI, y sostuvo que los discursos de odio promovidos desde espacios de poder tienen consecuencias concretas sobre la vida de las personas travestis y trans. “Las palabras habilitan la violencia”, afirmó.
El episodio ocurrió a pocos días de una nueva Marcha del Orgullo y coincidió con el paro nacional de trabajadoras sexuales convocado este martes por la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), en rechazo a los femicidios, la precarización y la violencia institucional. La organización incluyó expresamente lo sucedido en Palermo entre las situaciones que motivaron la protesta.
En el documento difundido durante la jornada, AMMAR denunció que los discursos de odio y la falta de políticas públicas contribuyen a generar un clima de violencia contra las trabajadoras sexuales. En ese contexto, mencionó las agresiones sufridas por las mujeres de Palermo, acorraladas y golpeadas por adolescentes que posteriormente exhibieron los videos en las redes sociales.
Para la organización, estos episodios no pueden desvincularse de las condiciones de clandestinidad y desprotección en las que se desarrolla el trabajo sexual. Su secretaria general, Georgina Orellano, advirtió sobre las denuncias de hostigamiento policial, agresiones de vecinos y ataques que también se extienden al ámbito digital.
“Todo vale cuando la vida de la otra no tiene un valor. Cuando está deshumanizada”, señaló Orellano al referirse a la violencia que enfrentan las trabajadoras sexuales. La dirigente también cuestionó los discursos discriminatorios provenientes de sectores del poder político y advirtió sobre sus consecuencias en la vida cotidiana de las mujeres.
CRM



